Hoy conmemoramos el inicio de una lucha intersex que ya venía gestándose en ideas, en resistencias y en las demandas de cuerpo*s violentad*s a punta de bisturí para encajar en los moldes de “hombre” y “mujer”, sin importar lo que pensaran.
Ser intersex es nacer en un cuerpo que no se ajusta al capitalismo ni al heterocis-patriarcado; es un cuerpo que intentaron “corregir” y “domesticar”, obligándonos a vivir entre el mandato del silencio y el ocultamiento.
En Argentina, hoy se definen estructuras de poder (Senado, Cámara de Diputados) en medio de elecciones de medio término, y sabemos lo que significa que avanza la derecha en nuestro territorio. Parece ayer que el presidente se burlaba de una boxeadora intersexual en sus redes. Imaginá en qué mundo vivimos: viajamos en subte, colectivo o tren, acechad*s por la mirada que busca clasificarnos en cada segundo, con la imposibilidad de existir tal cual somos, sin que la idea de género nos domestique.
Ser intersex siempre implicó ser invisibles, inentendides, irreverentes; incluso entre aliad*s que esperan el “momento adecuado” para explicarnos. Aunque somos visibles, muchas veces nuestras ideas son tomadas desde la patologización, como si vernos significara no escuchar lo que decimos.
Nuestra lucha NO es reivindicar diagnósticos: ¡es detener sus bisturíes! Queremos que la libertad avance con consentimiento pleno, informado y sin violencia médica.
💜💛 Feliz día de resistencia, de grito, de ternura y de lucha.





